Derecho cibernético e inteligencia artificial

Uno de los temas principales del derecho de autor es el alcance del acceso a datos para el desarrollo de inteligencia artificial. Esta discusión intenta establecer el margen legal (excepciones y limitaciones de derechos de autor) que se debe otorgar en la recopilación de datos (Text and Data Mining, o TDM) para los procesos de aprendizaje automático, o Machine Learning (ML). Este tema fue abordado recientemente en Europa con la Directiva del Mercado Único Digital (DSM), y en los Estados Unidos con los casos HathiTrust (2014) y Google Books (2015). Sin embargo, en ambas regiones del mundo, existe un alto grado de incertidumbre sobre cómo aplicar estas normas o resoluciones a diario. Colombia no es excepción a la regla.

Algunas personas podrían preguntarse cuál es el verdadero significado de TDM? Bueno, en resumen, los datos son el alimento que la inteligencia artificial necesita para ser cada vez más potente. Pero este consumidor de datos los necesita en grandes cantidades. Cuanta más información consume la IA, más inteligente se vuelve. Y ahí es donde radica el problema. Algunas personas no quieren que las computadoras se conviertan en el nuevo líder del mundo.

La IA está comenzando a ocupar un lugar cada vez más importante en el siglo XXI. Puede crear música (todavía no como Mozart) y pintar como Rembrandt. De hecho, una de las pocas cosas en las que los panelistas acordaron es que una IA puede continuar haciendo copias de Rembrandt libremente porque el estilo de Rembrandt Van Rijn no está protegido por derechos de autor. AI también puede permitir que los autos autónomos realicen su viaje diario (los vehículos automáticos (AV) 4.0 ya están aquí); escribir publicaciones en redes sociales; permita que Alexa, Siri o Google Maps respondan sus preguntas; luchar contra la caza furtiva ilegal en África; e incluso realizar un seguimiento de las expresiones faciales o del lenguaje corporal de las personas para operar una máquina (eche un vistazo a la silla de ruedas motorizada con control de Wheelie). En el evento, incluso escuchamos un poema escrito de IA muy profundo que hablaba de inspiración y esperanza.

Pero hay muchos problemas éticos que han surgido junto con este desarrollo tecnológico. Los gobiernos están utilizando el reconocimiento facial para vigilancia, la moral de los empleados se ve afectada negativamente cuando sus trabajos son reemplazados por máquinas (muchos supermercados permiten el autopago), los actores y sus voces pueden ser clonados (hay muchas afirmaciones de que algunas actrices famosas han sido clonadas en producciones PG-13 y superiores). Una de las preocupaciones más altas es el terrorismo de IA, que puede consistir en drones autónomos, enjambres robóticos, ataques remotos o la transmisión de enfermedades a través de nanorobots.

La IA y los TDM han generado diversas opiniones legales, algunas de ellas claramente opuestas. En USA algunos grupos argumentan a favor de la aplicación de reglas de derechos de autor para TDM; otros prefieren la aplicación de la doctrina del uso justo; otros consideran que el uso justo no puede ser el mecanismo de formulación de políticas para la inteligencia artificial; y otros grupos creen que es necesario acceder a datos gratuitos para poder vender comercializar más licencias. Incluso, actualmente hay una convocatoria abierta para que las personas envíen comentarios a la OMPI con las preguntas que se deben formular para generar una política adecuada en este tema.

Actualmente, Estados Unidos carece de criterios predeterminados para aplicar el uso justo para los procesos de aprendizaje automático, excepto en una lista limitada de casos de TDM. Aunque las resoluciones de TDM (Google Books, HathiTrust) sostuvieron que copiar obras expresivas para fines no expresivos se justificaba como un uso justo, la aplicabilidad para diversos contextos de TDM todavía es legalmente limitada e incierta. En otras palabras, las corporaciones aún no saben hasta dónde pueden hacer uso de los TDM. Además, las resoluciones de TDM no abordaron muchos problemas secundarios, como piratería informática, derecho contractual, cuestiones transfronterizas de derechos de autor, y elusión de medidas de protección tecnológica.

Por otro lado, la Unión Europea acaba de cambiar su regulación con los artículos 3 y 4 de la Digital Single Market a una política que aparentemente permite el uso comercial del TDM, pero existe una opción de exclusión que lo hace parecer una restricción. Los responsables políticos y académicos en Europa están tratando de averiguar si esta sección de la directiva creará un nuevo mercado de licencias de derechos de autor, o si fomentará la investigación y el desarrollo del conocimiento. Países como Alemania, que tenían una diferenciación bien establecida entre el uso comercial y no comercial de TDM, ahora también tendrán que encontrar la forma de implementar la Directiva. El Reino Unido no tendrá que actualizar su régimen dada su reciente salida de la Unión Europea. Colombia no cuenta con un régimen para abordar el tema.

Este es un momento clave en la historia para decidir qué camino tomar, y este es un tema en el que los gobiernos deben abrocharse los cinturones de seguridad y comenzar a avanzar rápidamente por el camino de las políticas. Como ha sucedido con otros campos del desarrollo tecnológico y las leyes de derechos de autor, el desarrollo de IA no va a dar tiempo de espera.